miércoles, 22 de febrero de 2017

El sexo vende pero, también entretiene

Por: I.M Quiles

Dentro de un pequeño auditorio del foro “Casa de la Paz”, la puesta en escena “@sexus. Sueños basados en hormonas reales”, generó en el público diversas reacciones en torno a las costumbres y tabus derivados de "eso"…, el sexo.


Se desarrolla una mirada analítica sobre aquello que provoca a veces vergüenza, pena o morbo, o una sensación de represión causada por temas que suelen ser incómodos de tratar si no es con amistades íntimas o médicos.

El elenco integrado por Sandra Paloma y Susana Ugalde, refleja mediante la caracterización de los sueños  algunas inquietudes constantes que los jóvenes perciben en relación a su sexualidad. Se tratan con picardía y un toque de irónica sensualidad, temáticas afines como la concepción, el acto sexual, la relación de pareja, la violación y la poligamia a través de las diversas brechas generacionales.

¿Por qué a menudo se observa a la sexualidad como un acto grotesco? ¿Qué reacción te genera imaginar a tus padres durante el acto carnal que te dio la vida? ¿Cómo describirían tus antepasados su sexualidad? Este tipo de cuestionamientos son los que definen la dramaturgia de Saúl Meléndez.

Asistentes de contrastantes rangos de edad fueron capaces de imaginarse siendo espermatozoides en una ardua carrera por la fecundación y reflexionar acerca de algunos hechos científicos sobre la ovulación femenina y los misterios de la atracción sexual. Pues en la sexualidad no existen estándares ni cánones establecidos.

La obra se centra principalmente en aquello que percibe la mujer al descubrirse como un ser sexual, los cambios internos que producen su reacción hacia el exterior y su percepción del hombre como potencial pareja u objeto de rechazo.

Dos hermanas confidentes una de la otra narran sus sueños sexuales haciendo empleo de la improvisación, ello también con ayuda de objetos dispuestos en el escenario, útiles para ejemplificar de manera precisa cada anécdota, se genera un ambiente de apertura y de comicidad, aunque se pueden apreciar objetos que no eran tan necesarios.

Hay un buen equilibro de los elementos de la obra para la transmisión de un mensaje claro; en instantes y sin salir de escena las actrices caracterizan a diversos personajes y cabe destacar el manejo de la iluminación para la presentación de diversas situaciones con un mayor grado de dramatismo, así como el sonido que también juega un papel primordial en la ambientación y el mensaje final.

Durante la obra se pueden apreciar en el público diferentes reacciones: desde risas nerviosas, por parte de jóvenes, exclamaciones de pena, uno que otro ¡estoy perturbado!, nula risa o gestos de aprobación en las personas mayores.

Si deseas indagar más acerca de la sexualidad y su ubicación aproximada en el contexto social e individual o reflexionar acerca de cómo vives ésta faceta nativa de la existencia de todo ser humano, no te pierdas “@sexus. Sueños basados en hormonas reales”. Tienes hasta el sábado 25 de febrero a las 13:00 para verla, la entrada es libre.