Roberto, Pedro y Miguel viven apasionados ante el inagotable mar de posibilidades que ofrece la ingeniería industrial y de sistemas, carrera que están por concluir en el Instituto Tecnológico de Monterrey.
Los tres jóvenes se han dedicado con esmero a sus estudios y han logrado visualizar diversas oportunidades y carencias que la industria en México presenta. Decidieron darle continuidad a su proyecto de titulación, mismo donde han tenido diferencias, pues cada uno desea desempeñarse en un campo distinto.
Sin embargo, existe un fin que los tres en común persiguen, una meta que demanda todas las destrezas adquiridas además de su mayor esfuerzo: mejorar las condiciones laborales de las empresas.
Ellos son miembros de una generación denominada millenials, todo cuestionan y sólo hacen las cosas por el placer de hacerlas, ello da cuenta del slogan de su proyecto: “El placer de crecer”.
Dentro de la incubadora de emprendedores de su universidad los equipos se reúnen para tomar decisiones y planear estrategias que les permitan lograr sus propósitos.
Llamando a las ideas
El laboratorio de ciencias aplicadas e ingeniería de la universidad se encuentra atiborrado de alumnos con la firme intención de proyectar sus ideas más allá del plano académico.
-Según el INEGI la mayoría de las empresas mexicanas ejecuta procedimientos de seguridad y administración de forma manual. Motivo suficiente para dejarlas en desventaja ante sus contrapartes extranjeras, ¿no creen? Afirma Miguel.
-Más que confirmado-, responde Roberto, - ¿recuerdan las prácticas en la embotelladora?
-Ni me recuerdes-, dijo Pedro. –La vez que nos pusieron a transcribir la nómina en aquellas tarjetitas, creo que me terminé dos plumas.
-Pues sí güey, con tu letrota de niña-, bromeo Miguel. – No, el supervisor me dijo que estuvieron a punto de poner otro sistema pero que el dueño se negó según él porque era muy caro.
-Sí, pero se habrían optimizado los procesos productivos y se hubiera ahorrado mucho en mantenimiento del equipo obsoleto-. Apuntó Pedro.
-Recuerdo que el supervisor me habló sobre el sistema de monitoreo en tiempo real que propuso para la empresa-, continuó el joven.
-Él estaba muy emocionado porque se trataba de un sistema de cobertura total en tiempo real, no me dijo el nombre, pero uno de sus contactos en Alemania le mostró su funcionamiento. Era increíble, podías monitorear todo desde un dispositivo móvil y lo más fascinante era su adaptabilidad para ser integrado a la maquinaria y saber el tiempo exacto de la producción, a qué hora se inició determinado proceso y el tiempo estimado del mismo-. Añadió emocionado.
Ya animado por la disposición de sus dos compañeros de equipo, Roberto señala.
-El sistema de monitoreo en tiempo real que vi en una expo tenía incluso la capacidad de ser introducido en la máquina expendedora de dulces o el sanitario para luego preparar gráficos con la frecuencia que el usuario requiriera.
Todo con la noble intensión de generar indicadores de absolutamente todo, productividad, tiempos muertos, dónde es que éstos se dan, quién trabaja o por qué no trabaja.
-Sólo falta que nos injerten un chip para saber cuánto aire respiramos y registrar la cantidad de metano que Miguel emite cuando se pedorrea. Bromea Pedro.
El duro panorama
Los estudiantes deciden reunirse al terminar su jornada en la escuela, saben que las bases del proyecto deben concluirse en tres meses y no hay tiempo que perder. “El espíritu competitivo es la llave de toda victoria”, concuerdan tras el discurso motivacional al que fueron obligados a asistir.
-Vamos a mi casa, debo mostrarles la propuesta que me inspiró el Consumer Electronics Show de este año-, sugiere Roberto.
-¿Esa expo de tecnología en Las Vegas que nunca te pierdes? Cuestiona Miguel
-Sí, esa misma, cada año es mejor, ustedes también deberían ir.
Miguel y Pedro se miran con cara de desconcierto.
-Es difícil, mi papá no es el CEO de un laboratorio de prestigio internacional y apenas puedo arreglármelas para solventar la colegiatura, explica Pedro.
-Bueno, súbanse ya, qué se les antoja comer.
-¡Pizza!- Responden ambos chicos.
El Peugeot donde se transportaron los chicos arriba finalmente a una gran mansión ubicada en el condado Sayavedra, enseguida unas puertas eléctricas se abren y dentro del auto acceden al inmueble.
Al bajar del auto, Roberto los conduce a unas escaleras de caracol que desciende al subsuelo.
-Vamos a un bunker o qué-, dice Pedro.
-Más o menos-, responde Roberto
-He acondicionado un cuarto para trabajar lo del proyecto, no es tan simple y hay ciertos aditamentos que requieren una conservación especial- , agrega.
Los chicos ingresan al seudo - laboratorio de Roberto. El lugar está estratégicamente acondicionado, la temperatura está regulada como en el cuarto de servidores de la escuela, incluso Miguel se sorprende cuando observa un servidor y le pregunta a Roberto si es necesario.
-¡Claro! Responde el chico. -Para innovar necesitaremos algunos aditamentos de afuera, pues eso es contra lo que vamos a competir en poco tiempo.-
-Pero tus padres no tienen porque financiar el proyecto, Pedro y yo planeábamos solicitar un apoyo del Conacyt, sabes que es una institución dedicada a financiar proyectos de esta índole-. Le dice Miguel.
-¿Y acaso alguno de ustedes ya ha acudido a dicha institución?- Cuestiona Roberto.
-Claro, me he escrito con un asesor y la propuesta de nuestro software en tiempo real para uso industrial está siendo sometida a filtros. En una semana más tendremos una respuesta definitiva. Responde Miguel.
-Güeyes, lo que menos tenemos es tiempo, la tecnología no puede esperar. Miren, yo lo veo como una inversión que a mediano plazo, se venderá y obtendremos buenos dividendos. Por eso no podemos retrasarnos más.
-Está bien si el Conacyt nos apoya pero será aún mejor tener un avance que nos permita detectar posibles obstáculos. ¿No creen?-, propone Roberto.
Pedro habla de inmediato.
-Yo contacté a un investigador del poli que se especializa en telecomunicaciones y desarrollo de tecnologías de la información. Mostró gran interés por nuestro proyecto y está ansioso por ayudar.
-Se sorprendió mucho cuando le explique que pretendíamos desarrollar un wearable integrado al atuendo de los trabajadores y que a su vez, lograra una perfecta sincronía con el dispositivo de los gerentes y la maquinaria.
-Bien tarado, a ver si no nos roban la idea-, refunfuña Roberto.
-Bueno niñas, ya cálmense-, exclama Miguel, - tenemos todo para lograrlo o ya casi, pero por todo lo que acabo de escuchar y ver aquí, vamos a requerir de una red 5G o mínimo 4, cuando en México sólo se cuenta con tecnología generación 2.
-La ventaja de nuestra aplicación y dispositivos wearable es que podrán adaptarse sin problema ya sea a cascos, batas, botas, e incluso gafas o demás. La información que estos objetos “inteligentes” registren puede ser canalizada a un servidor de ese tipo-.
El chico señala al servidor recién instalado.
Pedro responde, -suena en verdad maravilloso, pero es cierto, necesitamos la 4G-.
-No hay problema por la tecnología que requerimos, mi tío tiene un contacto en The Competitive Intelligence Unit, y me informa que este año será licitada la banda de 2.5 gigahercios y todos los operadores de telecomunicaciones podrán vender una mayor calidad en sus servicios-, especifica Roberto.
-¿Y eso en qué nos beneficia? Le pregunta Pedro.
-Ese contacto nos facilitará el acceso a esa tecnología. De esa forma podremos hacer las pruebas necesarias para nuestro sistema. Sólo debemos encontrar alguna empresa pequeña o mediana que nos autorice integrar nuestra aplicación a sus equipos-. Responde Roberto.
-¡Genial! Ahora comprendo, podríamos patentar el software, y los resultados sin duda tendrán un peso considerablemente positivo en la respuesta del Conacyt-. Se emociona Miguel.
-Podremos exportarlo al sector minero de China-. Agrega.
-¡Pues a darle! El mundo no se come solo. Exclama Roberto.
Los compañeros trabajan toda la noche en el desarrollo de su aplicación. Miguel afina los detalles del diseño estructural del software y el comportamiento de los objetos en general, ello mediante el uso de programas de diseño.
También debe comprobar la funcionalidad de los guidelines, cuyas indicaciones determinarán el curso de las acciones y además conseguir una correcta adaptación en todas las densidades de pantalla ya sea en dispositivos Android, iOS o Windows.
-Esta app será nativa y requiere un diseño en verdad específico pero compatible con toda plataforma, es de lo más complejo que he tenido que hacer. Confiesa el joven mientras se cubre la cara con ambas manos.
-Tú puedes amigo, no sufras-, le tranquiliza Roberto.
-No, no hay ni tiempo para eso, cada cosa tiene un propósito tan distinto, es como querer producir apps en serie y bajo mucha presión.
Roberto y Pedro se coordinan en la programación.
–No mames-, dice Pedro desesperado, -Android se programa con Java, no puedes usar C#, esa madre es para el Windows phone, la cagas, corrige tu pendejada.
-Utaaa ma-, se irrita Roberto.
-¡Madres!-, se altera Pedro.
-Ahora qué -, voltea Roberto
-El gestor de contenidos para la página-, responde Pedro
-¿Le pediste a Castellanos el manual de PHP?, ¿no?
-Sí guey, pero olvidé pasar por él a su laboratorio-.
-Ayyy, no me chingues-. –No te lo recordé toda la pinche semana-. – Lo bueno que sabes PHP, si no a ver como chingados lo consigues ahora.
-¡Cálmese! Interrumpe Miguel, traigo el manual de HTML 5, mientras usamos ése para el gestor de contenidos.
-¿Saben algo interesante?-, continúa Miguel mientras trabajan. –Jamás pensamos en acudir con alguna consultoría para crear todo esto, ¿no es fantástico? Si todo este pedo valiera madres al menos tenemos la experiencia para trabajar como consultores de proyectos…
-Me agrada la actitud optimista, necesitamos más consultores en este país, más güeyes que nos enseñen cómo desarrollar los proyectos que quién sabe quién chingados va a proponer-, contesta Roberto con sarcasmo.
-Las cosas son en caliente. Miren como le vamos encontrando el modo, problema que surge se arregla y ya. No hay más-. Concluye.
El reloj marca ya las 5:00 hrs.y los agotados pero esperanzados estudiantes deciden tomar un breve descanso, a las 10:00 hrs. de hoy sábado deben presentarse temprano en el Conacyt para que un especialista someta su proyecto a una evaluación de funcionalidad también conocida como “testing”.
Proyecto en marcha
El contacto de Pedro en el IPN, consiguió al equipo de los jóvenes una entrevista con el Dr. Luis Gabriel Torreblanca, Director Adjunto de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Conacyt.
Los emprendedores llegan puntuales a las instalaciones ubicadas en la Av. Insurgentes Sur 1582 en el Distrito Federal. De la recepción son canalizados de inmediato al despacho del Dr. Torreblanca.
El responsable de brindar los apoyos a emprendedores los saluda y les comenta que ha recibido buenos comentarios de ellos por parte de un colega del IPN y detiene un momento la mirada en Pedro.
Les pide a los chicos tomar asiento mientras en su escritorio ordena los formatos del expediente INOVVA-1590.
A continuación el también investigador les explica qué clase de apoyo puede recibir el proyecto de ser aprobado.
-El programa incluye tres modalidades:
La primera es Innovación tecnológica para las micro, pequeñas y medianas empresas.
Este plan les ofrece la posibilidad de presentar su propuesta de forma individual o bien, si ustedes lo prefieren, en vinculación con Instituciones de Educación Superior públicas o privadas, Centros e Institutos de Investigación públicos nacionales o ambos.
La segunda opción es la Innovación Tecnológica para las Grandes Empresas, es una modalidad diseñada para trabajar en proyectos para grandes empresas.
Y finalmente los Proyectos en red orientados a la innovación... aquí únicamente se puede aplicar cuando la propuesta se vincula con dos Instituciones de Educación Superior o dos Centros e Institutos de Investigación o uno de cada uno.
Tras darles esa información les entregó una hoja para que registraran cuál opción elegirían en caso de ser aceptado su proyecto. Luego de ello les indicó una fecha en la cual un representante del consejo se presentaría debidamente identificado en la dirección donde se desarrolla la nueva aplicación.
El testing
Dentro del vehículo y camino de regreso hacia la casa de Roberto, los jóvenes se veían muy entusiasmados, reían y escuchaban música, incluso olvidaban el hecho de que estaban hambrientos y desaliñados. Consideraron que todo el trabajo realizado desde hace meses al fin iba redituando, ya contaban con esa buena oportunidad para lograr sus ambiciones y al fin, progresar.
Los días de la semana siguiente transcurrían con una intermitente normalidad. Miguel y Roberto asistían con regularidad a sus clases y preparaban trabajos finales de las demás materias y se mantenían al tanto de la ansiada visita del emisario del Conacyt, mientras que de Pedro no se sabía nada, ni siquiera se presentaba a la escuela.
Fue hasta un miércoles 6 de abril que Roberto llamó a Miguel para urgirle a acudir a su casa, el representante de Conacyt, un tal Rodrigo Guzmán estaba allí y comenzaba con su labor sin demora.
Roberto trataba de distraerlo sin mucho éxito. La agenda de aquel hombre era muy saturada, advertía a Miguel por teléfono, quien a su vez le presionaba para mantenerle ocupado y además le informaba sobre la imposibilidad de localizar a Pedro desde hace varios días.
El trabajador del Conacyt entró al laboratorio improvisado que los chicos prepararon recientemente y se asombró por la funcionalidad del mismo. Quizá no contaba con todos los elementos reglamentarios en la industria pero podía comprobarse su eficacia.
Roberto agradecía esos valiosos minutos durante los cuales se revisaban sus instalaciones antes de abordar de lleno el tema del proyecto. El inspector caminaba y anotaba en su bitácora cada observación.
Concluía ya la etapa de revisar las instalaciones y el equipo. A Roberto se le ha solicitado iniciar el testeo funcional de la aplicación y los wearable.
El joven estudiante muestra al señor Guzmán la aplicación que han desarrollado y va explicando la parte que él trabajó directamente junto con Pedro, aunque sabe que no podría exponer la parte de Miguel, pues les fue imposible ponerse al tanto en los detalles finales.
El representante concluye al fin la prueba de funcionalidad e informa a Roberto que iniciará con el testeo de rendimiento, y para ello le solicita disminuir la cobertura de red, así como emular una baja carga de energía en la batería de sus wearables, esto a fin de comprobar que el funcionamiento sea el adecuado incluso en condiciones desfavorables.
Antes de proceder con las instrucciones recibidas y apagar su celular, Roberto verifica su móvil y encuentra un mensaje de Miguel, quien ha llegado, acto seguido le da acceso mediante un dispositivo instalado en la pared.
En cuanto Miguel aparece en el laboratorio Roberto lo abraza con cierta sensación de alivio. –Llegas justo a tiempo-, le dice. También le pone al tanto de las pruebas ya realizadas.
Únicamente restaba la comprobación contra fugas de memoria en los dispositivos wearable y para ello Guzmán solicita al equipo un informe detallado acerca de los programas de automatización de tareas y programas que reportan el código de error, además de una prueba manual.
Miguel realizó el procedimiento solicitado y también mostró al inspector el manual HTML 5 que se utilizó para afinar los detalles de la programación.
Sorpresa
Al fin concluyó la visita del representante del Conacyt y aparentemente éste se fue con una buena impresión del proyecto, aunque jamás se le detalló de qué manera se manipularía al espectro radioeléctrico a fin de lograr el “maravilloso” funcionamiento de los wearables de forma inalámbrica mediante la tecnología 5G.
La cuestión del espectro era algo difícil de comprobar, luego de que el tío de Roberto se desentendió de conseguirles la tecnología que había ofrecido previamente.
Miguel extrañado le preguntó a Roberto ¿cómo había funcionado entonces la prueba? Él pensaba que gracias al esfuerzo del tío, todo resultó perfecto.
Roberto pensaba que era Miguel quien se había encargado de arreglar el problema de la frecuencia y no sólo eso, estaba por felicitarle e invitarlo al table de su preferencia, pues había logrado un acceso inalámbrico tanto fijo como móvil sin una red pública de telecomunicaciones.
Ambos chicos se tornaron repentinamente perturbados pues la situación indicaba que si no usaron una red pública entonces no se contaba con una concesión por parte de la SCT y por lo tanto habrían incurrido en un delito grave y existían pruebas de sobra para sentenciarlos.
¿Habría sido Pedro?, pero ¿en dónde estaba?
Roberto y Miguel decidieron desaparecer el laboratorio e irse de inmediato del país, pues suponían que el tipo del Conacyt ya los debía haber denunciado ante las autoridades y no tardarían en venir por ellos.
Para su desgracia los jóvenes suponían bien, unos instantes después, el mayordomo informó a Roberto que agentes de la PGR lo buscaban en la puerta.
Ambos chicos optaron por dar la cara y defenderse a como diera lugar, después de todo ellos no habían saboteado red federal alguna.
En efecto, al llegar los dos a la puerta eran esperados por algunos agentes armados y una camioneta de la PGR que bloqueaba el acceso al inmueble. Roberto ordenó al mayordomo que le contactara con sus padres urgentemente.
Los uniformados se identificaron y preguntaron por el señor Roberto Cisneros.
-Soy yo- contestó el joven.
Enseguida le preguntaron por Miguel Ángel Benítez, y el otro joven también confirmó su identidad.
Deben acompañarnos, ambos son sospechosos de sabotaje a la señal del espectro radioeléctrico del estado de Nuevo León y de haber violado los artículos 149 y 150 de la Ley General de Bienes Nacionales.
Los jóvenes no opusieron resistencia y respondieron que todo era una equivocación y estaban atentando contra sus derechos, además de que tomarían represalias mediante las instancias correspondientes.
Ya en el interior del vehículo de la dependencia un agente los interrogaba:
-Haber, ya dejénse de pendejadas y confiesen.
-¿Cómo se chingaron la red sin una concesión?, eh. Deben tener un cómplice
Ambos chicos negaron tal afirmación y rechazaron nuevamente los cargos, agregando que ni habían estado en Nuevo León.
-Pues miren, se los dejo fácil, a los mentirosos, se los carga la chingada. Si ustedes no quieren colaborar por las buenas hay uno que sí rajó y los pasó a joder, ¿cómo ven?
Los chicos volvieron a negarlo todo.
-¿Les suena el nombre, Pedro Pedraza Villegas?
Ambos jóvenes asintieron esa vez.
-Ya ven como sí, ya vamos progresando…
El precio de la ciencia desvirtuada
Miguel y Roberto fueron trasladados al Centro Preventivo de Reinserción Social de “Topo Chico”, en Nuevo León, lugar donde también estaba recluido Pedro junto con su contacto del IPN.
En cuanto tuvieron la oportunidad de estar juntos, Miguel y Roberto le exigieron a Pedro darles cuenta de su actuar.
El muchacho sólo lamentó lo sucedido y les confesó que era necesario obtener la red sin concesión o de lo contrario no habría funcionado nada y sus wearables jamás hubieran salido del laboratorio del tecnológico.
Agregó que el Conacyt, en caso de apoyarlos, tardaría mucho y además los limitaría y concedería las primicias de su esfuerzo a intereses del gobierno.
-Créanlo o no, todo fue por el proyecto, aunque no fue la alternativa más sensata…
-Siempre creí que eras un loco medio imbécil, hasta cierto punto admirable pero no imaginaba la magnitud, estoy perplejo. Pronunció Roberto.
-Nos aguardaba un futuro prometedor y tú tenías que cagarla …, se lamentaba Miguel.
Veredicto
El órgano jurisdiccional sentenció a Pedro y a su cómplice a dos años de prisión más una multa de 300 días de salario mínimo. Ambos se encuentran recluidos en el penal de Topo Chico y se dedican a instruir a los internos que cursan el taller de electrónica.
-Al menos dentro de otros 20 meses saldré de aquí con experiencia en la docencia-, pronuncia Pedro a su amigo mientras ensamblan un ordenador.
Éste se ríe y comenta a modo de mofa - no es tan placentero crecer después de todo-, como mencionaba el slogan del proyecto fallido.
Pedro resignado, sólo responde – desgraciadamente el crecimiento se ve afectado por las malas decisiones que se toman y las malas influencias a quienes uno escucha...-
Nueva estrategia
Roberto y Pedro han decidido emprender un nuevo proyecto escolar pero, esta vez contrataron los servicios de un asesor certificado por el Conacyt.
A pesar de encontrarse condicionados a ejercer un año de servicio comunitario, los jóvenes no pierden las esperanzas de innovar a través de una idea que les permita trascender más allá de lo académico, tal limitación de tiempo no afectará en nada su desempeño científico, coinciden.
Mientras ambos muchachos se encuentran a solas y ebrios en alguna bodega de un hospital público donde dan mantenimiento al equipo de cómputo, a Roberto le surge una idea.
-Deberíamos buscar de nuevo a Pedro. Está medio imbécil el güey pero hacíamos un buen equipo, además, acéptalo, sí hace falta otro integrante, ésta vez vamos muy atrasados con todo y ese pinche asesor ya me tiene hasta la madre.
Miguel le pregunta que si está seguro de lo que dice y que de cuál fumaba ahora, aunque luego hace una pausa y agrega:
-Mira amigo, haciendo un balance concluyo que ése cabrón nos pasó a chingar en todo lo logrado, sin embargo psss, no fue en mal pedo de su parte, digo, sí fue muy ambicioso su plan secreto pero no nos estafó en nada y finalmente aceptó su culpa ¿que no?
-Sí hermano-, responde Roberto. Mañana mismo nos lanzamos a Nuevo León y lo sacamos del bote, excavamos otro pinche túnel de esos chingones que sí funcionan, ¡y nos vamos a China a triunfar!
-¡A huevo carnal! ¡A huevo! ¡Salud por el pinchi Pedro!-