Alguien me pidió que describiera una experiencia reciente en mi vida, algo que sin duda me haya sacado de mi zona de confort, sin embargo, no me especificaron si debía ser o no algo grato.
A razón de que esta semana me encuentro algo corto en lo que al rubro económico respecta y no me es viable ni acudir al café sobre la avenida, me remitiré humildemente a narrar una vivencia experimentada en el trabajo.
Me desempeño profesionalmente en una agencia de monitoreo mediático de las muchas que existen en el DF, me especializo en el ámbito de los portales informativos en internet. Durante siete horas casi continuas permanezco sumergido en la www buscando notas "fresquesitas", sin ninguna hora de atraso.
Aunque pudiera parecer una labor insignificante, quién la realiza durante algún tiempo no permanece ignorante de lo que sucede en el ámbito de interés del cliente al que provee información.
Sin querer se sabe sobre ciertos personajes públicos y no tanto, las tendencias de una determinada industria, todo aquello que cualquier compañía que desee permanecer en el mercado se preocupa por saber o al menos no desconocer.
Novedades jurídicas, la bolsa, quejas, asociaciones, accidentes, robos, movimientos de la competencia, desastres etc. Alguno de mis jefes describió esta labor como el ojo y los oídos de las empresas.
En base a la óptima distribución de las notas, organismos tanto públicos como privados pueden desarrollar estrategias y tomar decisiones en base a información objetiva, oportuna y veraz, así como responder efectivamente ante cualquier contingencia.
Casi de sobra está mencionar los descomunales flujos de información que a diario se manejan. Miles de noticias son canalizadas a todos aquellos interesados que contratan el servicio.
A mi parecer dentro de la inmensidad de funciones realizadas en la agencia, mi labor podría representar el 0.001% de todo el trabajo que se realiza. Afortunadamente la tecnología es generosa y funciona como un sabueso que encuentra información en páginas que muchas veces no son indexadas dentro de una búsqueda manual.
Para bien y para mal la tecnología aún no puede igualar el trabajo de un humano, ni siquiera imitarlo con fidelidad. El sistema podrá encontrar más notas que yo, sin embargo, jamás produce una oración cuya sintaxis se muestre libre de errores gramaticales u ortográficos.
Para corregir tales imperfecciones existen empleados que se dedican exclusivamente a remediar los errores del sistema. Ellos las corrigen y las preparan para poder ser entregadas a sus solicitantes.
Para un solo cliente el sistema puede recolectar cientos de notas en un mismo día.
La macabra experiencia de esta semana se presentó la noche del lunes, ya casi al final de la jornada, cuando uno está realizando sus respectivos cortes de información.
Me encontraba preparando un seguimiento solicitado a última hora por un cliente bastante exigente.
Las notas localizadas e ingresadas por mí estaban ya ordenadas en su correspondiente lugar, únicamente faltaba quitarles el distintivo empleado para su rápida localización y diferenciación con otros textos o géneros.
Al retirar dichos distintivos de las notas del cliente, sucedió que había aproximadamente otras 100 notas extra, cuando únicamente se pretendía enviarle 30. Alguien había mezclado las notas defectuosas del sistema con las que había yo trabajado.
Cuándo le comenté lo sucedido al coordinador se sorprendió mucho y dijo que no era posible pues el sistema no puede revolver las notas por sí mismo. Sólo recomendó dejar las cosas como estaban para que en la mañana arreglaran el problema ya que era la hora de salida.
Esa respuesta me hizo sentir bastante decepción, la ética me impedía dejar las cosas así, además se trataba de un cliente que era mi responsabilidad y como todo estaría seguramente en mi contra pues descarté aquella cómoda sugerencia.
Tal sensación de compromiso me hizo permanecer una hora más, dicho tiempo era el máximo antes de que dejara de haber transporte.
El problema era que desconocía como se distinguían las notas del sistema de las mías, los títulos son lo único que permanece integro. Entonces comencé a revisar una por una. Iba separando las horrendas notas del sistema de las mías.
Al concluir la hora extra no había terminado con "el rescate".
Me retiré a mi casa muy intranquilo y tratando de suponer quién incluyó esas notas a propósito, con qué intención, por cuáles motivos. Culeros, concluí.
Durante el apresurado trayecto de regreso me propuse esperar hasta las tres de la mañana para advertir a la persona responsable del envío sobre aquellas notas, con la finalidad de que se pudieran corregir a tiempo.
Al fin dio la hora indicada, me dispuse a llamar a la persona indicada y transmitir el mensaje de alarma.
Luego de varios intentos conseguí dar con la extensión correcta. Una voz femenina contestó y le expliqué la situación detalladamente. Ella lograba ubicarse en los jerarquizadores y cliente donde estaba el problema y poco a poco comprendía todo. Me repitió lo mismo que ya había escuchado "el sistema no combina estas notas de manera autónoma".
-Pues por eso te llamo, pensé.
Sin embargo le percibía mucho más tranquila que a mí mismo.
Terminó diciéndome -ok, ya veo, ahorita lo arreglo.
Recobré la calma y al menos pude dormir bien.
Al otro día todo parecía normal, nadie me informó de alguna queja o un envío fuera de tiempo, sin embargo yo iba en actitud defensiva.
Me relajé un poco pero decidí que debía encontrar al responsable de semejante atropello. Cuestioné a las personas de nuevo ingreso y demás colaboradores sin embargo, como siempre, nadie fue.
Una de las chicas a quienes interrogué comentó "no volverá a pasar", - ok te encargo, respondí.
Posteriormente me dirigía al área de sistemas para saber algún nombre y despejar mis dudas, no obstante, encontré al experto cuya experiencia le ha redituado en conocer los detalles del programa y preferí consultarle.
Al comentarle que mezclaron notas del sistema con mis notas dijo que era muy fácil reconocerlas, entonces me explicó y resultó ser algo muy sencillo.
Esta vivencia no tuvo porque haber pasado aunque por otra parte me sentó bien haber reaccionado a favor de encontrar una solución, la cual afortunadamente fue efectiva y finalmente aprendí otros detalles técnicos no mencionados durante la capacitación.